La justicia juvenil en Cataluña logra que 7 de cada 10 menores no reincidan en el delito
En Cataluña, los datos de la justicia juvenil reflejan un incremento sostenido en el número de adolescentes que pasan por el sistema, alcanzando cerca de 5.500 jóvenes de entre 14 y 17 años, frente a los menos de 4.000 registrados en 2020. A pesar de este aumento, los programas de intervención muestran resultados significativos en términos de reinserción.
El Departamento de Justicia de Cataluña cuenta con equipos especializados formados por psicólogos y trabajadores sociales que trabajan con los menores desde el primer momento. Su labor consiste en ofrecer acompañamiento, evaluación y mediación, con el objetivo de comprender el contexto personal, educativo y familiar de cada caso.
Estos equipos elaboran informes que se remiten a la Fiscalía de Menores, aportando una valoración técnica que orienta las medidas más adecuadas en cada situación.
La mayoría de los jóvenes que acceden al sistema son varones, aproximadamente un 80% del total, y los delitos más frecuentes están relacionados con robos y lesiones. En los casos más leves, el enfoque suele ser educativo, mientras que los más graves pueden derivar en medidas más restrictivas como la libertad vigilada o el internamiento.

Programas psicológicos de intervención
La mediación como alternativa al proceso judicial
Una parte relevante de los expedientes se resuelve mediante procesos de mediación, en los que víctima y acusado tienen la posibilidad de dialogar y alcanzar acuerdos reparadores. Aproximadamente un 30% de los jóvenes opta por esta vía, que en muchos casos permite evitar el juicio y cerrar el expediente de forma satisfactoria.
Cuando la mediación no se acepta o no prospera, el procedimiento continúa por la vía judicial, donde se determina la medida más adecuada en función de las circunstancias.
Medidas educativas y seguimiento individualizado
En los casos que llegan a juicio, las resoluciones suelen incluir medidas educativas, prestaciones en beneficio de la comunidad o tratamientos terapéuticos, orientados a la responsabilización del menor y a su reintegración social.
Solo una pequeña proporción, en torno al 8%, corresponde a jóvenes que requieren internamiento en centros especializados debido a la gravedad de los delitos cometidos.
Resultados en reinserción y valoración del sistema
Uno de los indicadores más relevantes del sistema es que aproximadamente 7 de cada 10 jóvenes no vuelve a delinquir tras su paso por estos programas. Para responsables del servicio como Lídia Ayora, esta cifra refleja el impacto positivo del modelo.
El enfoque combina acompañamiento profesional, intervención educativa y herramientas de mediación, con el objetivo de favorecer el aprendizaje, la responsabilidad y la reinserción social de los menores.