La Generalitat de Catalunya refuerza la reinserción incorporando el catalán como herramienta clave
El Ejecutivo catalán ha puesto en marcha un nuevo plan estratégico que sitúa el catalán como herramienta clave para la reinserción social y laboral dentro del ámbito penitenciario y de justicia juvenil. Esta iniciativa, que abarca el periodo 2026-2030, busca reforzar las políticas ya existentes e integrar el uso de la lengua en todos los espacios de la vida en los centros.
El plan parte de una premisa clara: el conocimiento del catalán amplía oportunidades. Más allá de su aprendizaje en el aula, se plantea como un recurso que favorece la autonomía personal, mejora la empleabilidad y facilita las relaciones sociales. En este sentido, se equipara a otros pilares del modelo de reinserción como la formación académica, el aprendizaje profesional o los programas de tratamiento.
Desde el Govern se defiende que incorporar el catalán al proceso de rehabilitación no es un elemento accesorio, sino una vía efectiva para reforzar los itinerarios de reintegración y facilitar el retorno a la comunidad en mejores condiciones.
Del aula a la vida cotidiana en los centros
Uno de los cambios centrales es que el catalán deje de limitarse al ámbito formativo y pase a tener presencia en el día a día. El objetivo es consolidarlo como lengua de convivencia, relación y actividad cotidiana, incluyendo talleres, actividades culturales, deporte y espacios informales.
Los datos actuales evidencian el reto: aunque el uso del catalán entre profesionales es elevado, su presencia disminuye significativamente en la interacción con las personas internas. Además, una parte relevante de la población penitenciaria aún no domina la lengua, lo que refuerza la necesidad de esta estrategia.
Actuaciones dirigidas a personas, profesionales y centros
El despliegue del plan se articula sobre tres ejes fundamentales que abarcan a todos los agentes implicados en el sistema de ejecución penal.
En relación con los profesionales, se impulsarán acciones de sensibilización y formación lingüística, así como la creación de figuras específicas que dinamizarán el uso del catalán dentro de los centros. También se incorporarán contenidos sobre derechos y usos lingüísticos en los procesos de acceso al sistema.
En cuanto a las personas internas, se mantendrán los cursos existentes pero se ampliarán con nuevas iniciativas que fomentan el uso práctico de la lengua. Se crearán espacios de conversación, dinámicas de aprendizaje entre iguales y actividades culturales que permitirán integrar el catalán en la vida cotidiana y mejorar la confianza en su uso.
A nivel organizativo, los centros incorporarán objetivos específicos vinculados al fomento del catalán, actualizarán sus planes lingüísticos y contarán con herramientas de seguimiento que permitirán evaluar el impacto de las medidas adoptadas.

Programas psicológicos de intervención
Un despliegue progresivo con metas concretas
La implementación del plan será gradual hasta 2030, con acciones que ya se inician en 2026. Entre ellas destacan campañas institucionales como “El català obre portas”, orientadas a vincular el uso de la lengua con la empleabilidad, la convivencia y la participación social.
El programa establece objetivos medibles, como el incremento del uso del catalán entre profesionales y la mejora de las competencias lingüísticas de las personas internas, consolidando además su presencia en la formación ocupacional.
Investigación para medir el impacto real
Una de las novedades más relevantes es la puesta en marcha de un estudio específico que analizará la relación entre el conocimiento del catalán y la inserción laboral. Esta investigación, desarrollada con la participación de instituciones como la Universitat Autònoma de Barcelona, permitirá obtener datos objetivos sobre cómo influye la lengua en el acceso al empleo, la estabilidad laboral y la integración social.
El objetivo es fundamentar las políticas públicas en evidencia y mejorar la eficacia de las actuaciones futuras.
Un modelo de reinserción que evoluciona
El plan se aplicará a todo el sistema catalán de ejecución penal, incluyendo centros penitenciarios y de justicia juvenil, y alcanzará tanto a las personas internas como a los más de 5.000 profesionales que trabajan en estos equipamientos.
Con esta iniciativa, el Govern refuerza su modelo de reinserción incorporando el catalán como un elemento estructural que contribuye a la igualdad de oportunidades, la cohesión social y la construcción de nuevos proyectos de vida tras el cumplimiento de una pena.